J. R. R. Tolkien, más que literatura

JOHN RONALD REUEL TOLKIEN

Sudáfrica, 03 de enero, 1892 – Reino Unido, 02 de septiembre, 1973

Durante muchos años tuve a Tolkien como autor de innecesaria lectura. Cuando a mitad de los años 90 del pasado siglo supe por primera vez de él, fue por unos compañeros de juego del barrio, y en consecuencia, por lo que se hablaba en las tiendas de cómics de la ciudad, con las que no estaba muy puesto. La gente a la que más escuchaba hablar de Tolkien eran adolescentes, frikis, y en esa época no tomaba en serio la palabra de chicos tan jóvenes, tal como si sus gustos por este autor emblemático fueran exagerados.

Así era la imagen que tenía de Tolkien. En aquellos días apareció una colección en kioskos de sus libros, una enciclopedia. Cuando veía los anuncios pensaba que eran libros juveniles, carentes de calidad literaria. No podía estar más equivocado. Los comentarios que me llegaban sobre la extensión de ‘El Señor de los Anillos’ me ofuscaban, así como que se pasaba páginas para describir un paisaje o una escena.

tolkien

Seguí en mis trece y llegó el día del estreno de ‘ESDLA: La Comunidad del Anillo’ en 2001. Tras ver el tráiler me decidí a ir a ver la película. Me gustó en cierto modo, pero no me enteré de mucho, puesto que pude comprobar que posiblemente había tantas lagunas que solo lo entenderían los fans que habían leído los libros. Aún así, fui al cine a ver las dos siguientes, pero el saldo final no me dejó muy satisfecho.

Mi intriga fue creciendo hasta que, llevado por los consejos de cierta persona que me ha introducido, afortunadamente, en el mundo de algunos de mis autores favoritos, me recomendó encarecidamente la lectura de ‘ESDLA’. Con recelo me hice con el primer tomo. Y digo recelo porque dudaba y temía acerca de la calidad literaria de la obra, esperando casi con ganas llegar a la segunda página y dejar de leer, cerrar el libro y devolverlo a su dueño a causa de la lamentable decepción que supondría leer algo tan carente de interés.

Cuál fue mi sorpresa aquel día, si no recuerdo mal, de septiembre de 2009, cuando, leyendo la primera página, una especie de introducción, quedé no maravillado ni emocionado, sino enamorado de la prosa. Obviamente era una edición de Minotauro, y aunque todavía no había empezado el capítulo, la descripción de los pueblos y la geografía que ofrecía ese pequeño prólogo me llegó tan hondo por la belleza con la que me hablaba, que continué entusiasmado la lectura.

gandalf alan lee tolkien

A partir de entonces, pese a mi continuo recelo por la calidad narrativa, no podía dejar de leer. La prosa de Tolkien me asombró y encontré tan reconfortante la lectura que decidí que era yo quien debía juzgar personalmente si era buena o no. Y finalmente, aunque me costó admitirlo, caí en el abismo de la hermosura, perfección y calidez de la obra de Tolkien. No solo su narrativa. También la historia. Probablemente encontré un amigo en aquel primer tomo, ‘La Comunidad del Anillo’. Nunca me cansaba de leer los largos pasajes descriptivos, las interrupciones para relatar hechos y leyendas del pasado, las formas geográficas, la historia de la Tierra Media. Cómo iba todo en comunión con la naturaleza: la propia naturaleza humana y la del mundo. El mal y el bien. El amor y la guerra.

Nueve meses después terminé los tres libros que conforman ‘ESDLA’. Sentí un vacío tremendo, mayor que el que suelo experimentar al acabar un libro que me gusta bastante. Y me puse a ver la trilogía cinematográfica seguida una misma tarde. Ahora sí que quedé satisfecho, ¡por fin lo entendía todo! Aunque sigo pensando que esas películas no le hacen justicia a los libros, exageradamente superiores a la adaptación de Peter Jackson.

Ya puestos, me dije: ‘Quiero saber más del autor’. Así que busqué alguna biografía en la biblioteca. Encontré un ejemplar de una editorial de la que no recuerdo el nombre, pero que es poco conocida y la edición dejaba que desear, con materiales bastante malos, pues el papel se deshacía. Sin embargo, la biografía era muy buena, con mucha información y bien elaborada. Pero quería más. Y por casualidad encontré una edición de bolsillo de ‘Tolkien, hombre y mito’, de Joseph Pearce. Me encantó, sinceramente. Esta biografía contenía mucha información similar a la primera que leí, solo que añadía muchos puntos de vista sobre la obra de Tolkien, no solo de su vida.

A partir de ahí me propuse leer cuanto pudiera de Tolkien, así que sin más dilación conseguí ‘El Hobbit’, que supuso una lectura maravillosa, amena y rica. Y después me aventuré con ‘El Silmarillion’. Casi llegué al final, pues me concentré en asimilar que no es realmente una novela, sino un conjunto de escritos que conforman un libro de mitos y leyendas. Aún así, su lectura fue satisfactoria y comprendí muchísimas cosas, como por ejemplo, que el mundo y el Universo de Tolkien con Arda y la Tierra Media es tan rico en detalles que lo que conocemos podría ser una mínima parte de lo que el autor habría querido escribir.

Después vinieron los documentales, los archivos y documentos que encontré por internet, atlas, curiosidades… y más libros, como algunos de cuentos que tengo en casa aún por leer, o la enciclopedia de la Tierra Media editada por Christopher Tolkien. No puedo olvidarme de la película de animación de los años ’70, una verdadera obra de arte pero que por desgracia solo muestra la parte de ‘La Comunidad del Anillo’; después hay dos películas más que no llegan a tener una buena calidad, también de animación.

Respecto a los últimos años, con la producción de la trilogía de Jackson en ‘El Hobbit’, no puedo más que mencionar lo horrorizado que he quedado ante el resultado de las películas, de las que medianamente se salva la primera parte. Y ni qué decir de los deseos del mismo director de producir ‘El Silmarillion’

En resumen, la vida de Tolkien, este profesor estudioso y entregado a su trabajo, encarecido filólogo, amado esposo y padre y ferviente católico, es digna de leer para comprender su obra. Ante mitos negativos como que Tolkien era racista o que plasmó en su obra ideas cristianas, no puedo más que decir que resultan de lo más absurdos desde mis conclusiones.

tierra media tolkien

No deja de intrigarme el porqué las obras de Tolkien no entran en materia de estudio de literatura extranjera. Es verdad que está marginado de los planes de estudio de colegios e institutos -conozco maestros y maestras que han aceptado que sus alumnos realicen trabajos en clase sobre la obra de Tolkien. Hurra por ellos-. Este autor tradujo obras literarias de gran peso en lengua inglesa, y era uno de los primeros en Oxford. Está más que claro que su calidad está por encima de muchos prejuicios.

No nos olvidemos del mensaje en sus obras, de una increíble sensibilidad hacia la bondad humana, el respeto por la vida y la naturaleza. Si tenéis intención de descubrir la obra de este autor, ahora es el mejor momento, y si podéis viajar estos meses a Alicante, podréis disfrutar de una exposición sobre Tolkien que el pasado día 28 de marzo se inauguró en el Castillo de Santa Bárbara de esta ciudad, y que estará operativa durante todo el año 2015 y parte del 2016. Al final del artículo dejo los enlaces.

Recomiendo encarecidamente la lectura de estas hermosas obras que, tal como dijo el propio Tolkien, “son demasiado cortas”.

EXPOSICIÓN TOLKIEN EN ALICANTE – CASTILLO DE SANTA BÁRBARA

LA FORTALEZA DEL ANILLO – INFORMACIÓN Y PRECIOS

exposicion tolkien la fortaleza del anillo alicante

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