Bécquer, el hombre de la leyenda

Sevilla, 17 de febrero de 1836 – Madrid, 22 de diciembre de 1870.

No tenía planeada la lectura de este libro, pero tropecé con él hace unos días en la biblioteca y tuve que llevarlo prestado. Es la primera biografía que leo sobre uno de mis autores españoles preferidos. Una biografía breve, ya que Bécquer falleció a los 34 años por una dolencia que no ha sido concretada ni ahora ni en su época.

Gabriel Celaya, autor de esta biografía, resume la personalidad adulta de Bécquer como “vago y orgulloso, borracho y putañero, sucio y enfermo, carca y oportunista, pretencioso y venal”. No le falta razón, pues los datos que nos llegan de los relatos de algunos de sus amigos como Narciso Campillo o Julio Nombela retratan al poeta no como al idealizado joven soñador romántico, sino como una persona que fue, como otra cualquiera, algo arrogante y juerguista, soñador y orgulloso patriota de su España y su apellido Bécquer (o Becker), proveniente una familia de nobles que llegaron, dos siglos atrás, a este país desde Flandes.

Gustavo Adolfo Becquer

Sus delirios de grandeza y éxito le llevaron a Madrid con sus amigos a los 19 años, pero los planes que habían trazado no resultaron como planearon. Tras unos años de malvivir entre tabaco, alcohol y prostíbulos y gastarse el dinero que su inseparable hermano Valeriano y su tío Joaquín le brindaron, despierto ya de la decepción que supusieron los enamoramientos a los que se daba, decidió buscar trabajo seriamente. Amigos no le faltaban, ni protectores, por lo que pudo emprender camino en el periódico ‘El Contemporáneo’, de corte conservador, como él.

Se casó con Casta Esteban, de la que nunca hablaba, y posiblemente nunca amara a pesar de tener dos hijos con ella. Se separaron por adulterio de ella, quizá provocado por los desaires de Bécquer, quedándose él con los niños.

bécquer de gabriel celayaTuvo muchos proyectos literarios entre manos pero la mayoría no llegó a nada, como la ‘Historia de los Templos de España’. Pareció marcado por una mala estrella, ya que a finales de la década de 1860 su manuscrito de las Rimas, que conservaba su mecenas el ministro de Isabel II, González Brabo, desapareció en una revuelta que destruyó la vivienda del conservador, y tuvo que rehacerlas a partir de lo poco que tenía.

Gustavo Adolfo llegó a estrenar zarzuelas y teatros, con apenas éxito, pero sus leyendas y rimas fueron bienvenidas por el público. Celaya identifica en esta biografía a dos hombres bajo el nombre: a Gustavo Adolfo Domínguez, el ser humano, y a Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta (Bécquer era su quinto apellido, en realidad, que usaba para darse renombre); y los diferencia en gran medida por sus gestas personales y su obra, y cita a Erich Auerbach para excusarse: “La exigencia, muy frecuente ahora, que lleva a considerar la obra independientemente de su autor, solo se justifica por el hecho de que a menudo la obra ofrece un cuadro de su creador mejor integrado y más real que las informaciones, quizá casuales y engañosas, de su vida”.  

El libro viene acompañado de algunas fotos de Bécquer, su madre, su hermano, algunos lugares y monasterios donde se inspiró para sus leyendas, su casa de Sevilla donde nació… también una extensa muestra de rimas y otros poemas.

BIBLIOGRAFÍA

‘Bécquer’, Gabriel Celaya. Ediciones Júcar, colección Los Poetas nº4, 1972. Segunda Edición 1987. 208 páginas. ISBN: 84-334-3004-1 (Edición Descatalogada)

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