La teatral vida de Dorothy Wilde

Dorothy Ierne Wilde. Reino Unido, 1895-1941.

La vida de Dorothy Wilde, sobrina de Oscar Wilde. Otra sorpresa hallada en la biblioteca. Su historia bien vale las casi 500 páginas del libro. Vivió con lo que podría llamarse un estigma familiar y a la sombra de la figura de su tío. Excesos, placeres, intentos de suicidio y escándalos que la llevaron a la tumba casi a la misma edad que Oscar.

H. G. Wells dijo una vez, al encontrarse por primera vez con Dolly Wilde, que estaba encantado de conocer a “un Oscar Wilde femenino”. ¿Hasta qué punto era el parecido con su tío? No solo el físico, como puede comprobarse, sino que su brillante y ácida conversación, sus ingeniosas frases y su natural aptitud para la vida social y del cotilleo de principios del siglo XX la llevaron a una existencia dependiente de drogas, alcohol y romances tan intensos como atormentados.

Portada del libro. Dolly "disfrazada" de su tío Oscar Wilde. El parecido es notable.
Portada del libro. Dolly “disfrazada” de su tío Oscar Wilde. El parecido es notable.

Todo esto se explica en ‘La importancia de llamarse Dolly Wilde’, de Joan Schenkar, periodista y escritora de teatro veterana estadounidense también estudiosa de la obra y vida de otra gran escritora, Patricia Highsmith (2009). Schenkar, de entre la inmensa bibliografía usada para este libro, consigió localizar y entrevistar en numerosos encuentros, allá por los años 90, a una anciana Berthe Cleyrergue, cocinera en el 20 de rue Jacob, el salón parisino de Natalie Barney. En este salón, activo durante sesenta años, Natalie recibió a la crema y nata del París, Norteamérica y la Europa literarias, entre espectáculos y entretenimientos, periodistas y cotilleos.

Allí fue donde Dolly Wilde profesó su talento como personaje y entabló amistad con Berthe, quien ha podido aportar a esta obra numerosos testimonios y detalles de la época en que se conocieron.

“Creo que la vida puede consistir en una deliciosa sensación tras otra. Lo creo que verdad”.

Dolly Wilde.

En la aparentada vida de Dolly figuran nombres como Truman Capote, Jean Cocteau, Marguerite Yourcenar o Virginia Woolf: tal es la existencia que llevaba y el tipo de personalidades que frecuentaba. Ella misma es descrita como alguien que “dejó de ser ella misma para ser sus personajes”.

Dolly Wilde en un famoso retrato
Dolly Wilde en un famoso retrato

Los que la conocieron -amantes, admiradores, amigos- coinciden en que era alguien de tremenda atracción, de belleza singular y muy femenina. Otro de los dones de Dolly, posiblemente malgastados en vida, marca de la familia Wilde.

Un extra de esta biografía recae en las reseñas sobre la familia Wilde, algo de lo que no es común cuando leemos sobre la vida de Oscar. En este libro, completo en muchos aspectos, Schenkar nos relata acerca de sus abuelos Jane y William, el padre de Dolly, Willie y su hermano Oscar. Se trata de una fuente que retrata la personalidad e historia de la familia desde los felices días en que Jane adornaba las fiestas con su elegancia y grandeza física (más de metro ochenta de altura) hasta los miserables años de pobreza antes de morir Oscar.

Otra constante en la vida de Dolly es la amistad que unió a su familia con los Harris. Ya en vida de Oscar, William Harris fue amigo indiscutible del autor; así como su sobrina Honey Harris lo fue de Dolly.

“Uno solo debería vivir para el placer. Nada envejece más que la felicidad”.

Oscar Wilde.

Lo que sí podemos destacar de Dolly Wilde es su postura moderna y feminista en su vida personal y social. De ello da cuenta el libro, describiendo cómo fue una de las pioneras en el s.XX que, con su vida como ejemplo -porque no hay constancia de que militara en pro de esta causa-, aportó dignidad y empuje a su condición de mujer en un mundo de hombres. A ello le resultó de mucha ayuda su experiencia como conductora de ambulancias en la Gran Guerra -no todo fue tan bonito como puede sonar, a menudo se encontraba en el frente de batalla a merced de las bombas- y la libertad que reinaba en Francia en la década de los años veinte, tan diferente a la encorsetada sociedad inglesa. No cabe duda que su círculo de amistades estaba formado sobre todo por mujeres fuertes, artistas y sobresalientes en sus disciplinas: actrices, pintoras, directoras de cine…

Natalie Barney, la longeva amante de Dolly
Natalie Barney, la longeva amante de Dolly

Otro aspecto destacable del libro es la extensa documentación que su autora ha consultado para, no ofrecer solo un cuadro de la vida de Dolly y su familia más allegada, sino de la sociedad imperante en las cuatro primeras décadas del s.XX, con hechos narrados bajo una impetuosa y decidida narrativa, lo que hace de esta biografía necesaria. Completan esta colección de vivencias y testimonios las vidas y caracteres de personalidades políticas y artísticas que pasaron por la corta vida de Dolly, así como de Natalie.


Las circunstancias exactas de su muerte, con 46 años, el 10 de abril de 1941, no quedaron del todo claras, como se especificó en el carpetazo final de la investigación. Lo que sí sabemos es que Dolly ya estaba muy enferma debido a las drogas y al cáncer de mama que hacía 3 años venía tratando. En el hotel londinense donde se alojaba, a pocos metros del hotel donde, irónicamente, falleció Oscar, la doncella la descubrió tendida en la cama, con medio cuerpo sobre el colchón y el otro medio apoyado en el suelo. Tras la autopsia y posterior investigación, ampliamente relatados en el libro, se llegó a la conclusión, no muy aclarada, de que fue “muerte por causas desconocidas”.

Un final trágico y precoz para una figura brillante que malgastó sus dones: no llegó a publicar ni a escribir, solo se dedicó a trabajar casi exclusivamente como traductora y a interpretar un personaje público que siguió la linea de su tío Oscar. En plena madurez, enferma y toxicómana, quizá su mente y espíritu, aquejados por otro tipo de sufrimiento del que nunca habló -así como de su niñez, totalmente desconocida-, cedieron hasta un último suspiro de lo que Dolly pudo soportar.

“…solo hay una cosa en este mundo por la que merece la pena vivir: el pecado”

Jane Wilde, abuela de Dolly y madre de Oscar.


Joan Schenkar, autora de la biografía
Joan Schenkar, autora de la biografía

BIBLIOGRAFÍA

‘La importancia de llamarse Dolly Wilde’, de Joan Schenkar.

Editorial Lumen S.A., colección Las Mil y Una Voces, 2002.

Traducción: Ana Eiroa Guillén.

496 páginas. Adjunta amplio archivo de 16 páginas repletas de fotografías.

ISBN: 84-264-8002-0

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