‘Cuentos de la Alhambra’ de Washington Irving

Washington Irving

Nueva York, 3 de abril de 1783 – Tarrytown, 28 de noviembre de 1859

Si nombramos por su propio nombre a Washington Irving pocos lo conocerán. Pero si hablamos de historias como ‘Sleepy Hollow’, a muchos les vendrá a la memoria la peculiar película dirigida por Tim Burton en 1999 y protagonizada por Johnny Deep; o tal vez la serie de TV inspirada en el mismo cuento que suma ya tres temporadas, y que poco tiene que ver con el relato original.

El culpable de esta fiebre de adaptaciones, Washington Irving, escritor romántico, historiador, viajero y aventurero, nació el año de la Independencia de EEUU, apenas 5 meses antes. Su nombre, evidentemente, se debe a George Washington que, antes de ser el primer presidente, los padres de Irving ya lo miraban con admiración.

Busto de Washington Irving
Busto de Washington Irving

De raíces británicas e irlandesas, ha dejado huella en sus obras de leyendas y terrores del folklore europeo. Fruto de esta dedicación es, precisamente, ‘Sleepy Hollow’, o también ‘Rip Van Winkle’.

Pero Irving quedó enamorado -literal y literariamente- de España y Granada. Y es aquí donde me detengo para hablar de sus ‘Cuentos de la Alhambra’. El autor pasó tres años viviendo en nuestro país (1826-29), visitando incluso El Escorial para documentarse, y fue tal su admiración por la cultura morisca y la historia española que dejó tres admirables historias que aún hoy son muy desconocidas para el gran público. ‘Crónicas Moriscas’, ‘Crónicas de la conquista de Granada’ y cómo no, ‘Cuentos de la Alhambra’.

EL ROMANTICISMO DE IRVING

Impreso en la corriente del Romanticismo, Irving poseía un espíritu aventurero más de un europeo que de un norteamericano, que le llevó a abandonar sus estudios de Derecho para dedicarse a la literatura y la historiografía.

“Mi tierra natal era pródiga en promesas de juventud; Europa posee los ricos tesoros acumulados por el tiempo”

Washington Irving. ‘Cuentos de la Alhambra’

Después de leer sus ‘Cuentos de la Alhambra’ observamos no ya un paralelismo -que sería una exageración- pero sí una similitud de espíritu con nuestro español y sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Doy fe que a los lectores de uno les gustará el otro. Irving crea una atmósfera mágica, sensible y tenebrista, pero también colorida y folklórica. Los fantasmas, las leyendas, el pasado y la profundidad y costumbrismo en los personajes crea un cuadro literario e imaginativo fácil de reconocer.

‘CUENTOS DE LA ALHAMBRA’

Son 34 los cuentos que conforman este libro, leyendas que revolotean a la Alhambra durante su ocupación mora, así como el viaje que realizó Irving de Sevilla a Granada, en el que explica con detalle los acontecimientos de la ruta con su peculiar estilo narrativo a través de montes y localidades, presentando a las gentes que encontraba y los lugares donde se hospedó, como si de otro cuento se tratara. De este viaje, y debido al agradecimiento español a este autor por su obra y dedicación a nuestra cultura, nació la Ruta de Washington Irving, de 250 km. de itinerario.

Es precisamente en este relato, el primero de todos y titulado ‘El Viaje’, donde Irving describe costumbres, lugares y objetos típicos de los ciudadanos andaluces, así como las vestimentas y otros detalles gastronómicos y del folklore de la época. Recordemos que en esas fechas de la segunda década del siglo XIX, se encontraban en auge los bandoleros, a quienes el autor tiene muy presente en el relato.

Placa conmemorativa de la estancia de Irving en la Alhambra
Placa conmemorativa de la estancia de Irving en la Alhambra

Otras curiosidades de la narración de este viaje son las continuas referencias a ‘El Quijote’, que no son pocas. De hecho, al mozo que acompaña en el viaje a Irving lo bautiza como Sancho.

“Cuando comparé su alegría [la del escudero] delante de las alforjas con la que experimentó Sancho ante las espumosas ollas, en las bodas de Camacho*, comprobé que estaba muy versado en la historia de Don Quijote. Como la mayor parte de la gente sencilla de España, creía firmemente que aquella era verdadera historia.

-¿Hace mucho tiempo que ocurrió eso? -me preguntó con mirada interrogante.

-Sí, hace mucho tiempo -le contesté.

-¿Más de mil años, quizá? -dijo, y había indecisión en su mirada.

-Eso por lo menos.

El escudero quedó satisfecho. Nada agradaba tanto a este criado tan sencillo como el que yo le comparase, dada su afición a los placeres de la mesa, con el famoso Sancho, y no le llamamos por otro nombre durante el viaje.”

No deja de ser llamativa la descripción, un tanto inocente quizá, que expone Irving, de forma generalizada, del carácter español. Sin duda, más que una narración, es un documento tan literario como histórico y cultural, en varias vertientes. Eso sí, siempre desde un respeto cordial y sorpresivo, el autor etiqueta a nuestras gentes y se maravilla de sus capacidades de mostrar alegría y hospitalidad al viajero, para quien siempre tiene una sonrisa, comida y techo.

*Segunda Parte de Don Quijote de la Mancha, capítulo XX. “Todo lo miraba Sancho Panza, y todo lo contemplaba, y de todo se aficionaba. Primero le cautivaron y rindieron el deseo las ollas (…)”.

Grabado sobre la Alhambra por David Roberts.
Grabado sobre la Alhambra por David Roberts.

TEMAS

Están divididos en dos temáticas: los primeros relatos y algunos más intercalados en el orden del libro son descriptivos. El resto, son cuentos y leyendas. Como he comentado antes, ‘El Viaje’ narra el recorrido de Sevilla hasta Granada que realizó el autor en compañía de otro caballero y el mozo Sancho. Después ‘El Palacio de la Alhambra’, donde Irving comenta la visita al recinto de la Alhambra. Los siguientes relatos detallan lo que vio y vivió allí. De forma poética y legendaria, nos adentra a su visión de la fortaleza árabe más emblemática de nuestro sur, tanto artística como históricamente. Además, hay que recordar que en tiempos de Irving la Alhambra estaba semi abandonada y era escondrijo y techo de malhechores y gente humilde, pues no existía regulación alguna ni estaba “protegida”.

Estos relatos conforman estampas del día a día de la temporada que el autor permaneció en la Alhambra hospedado durante 1829 y demuestran su ímpetu aventurero y poético, describiendo con apasionada capacidad de maravillarse las vidas de las personas que conoce y viven en la fortaleza, las historias y leyendas de que es testigo en boca de sus habitantes, las investigaciones que por rincones, pasadizos y portezuelas Irving va descubriendo secretos y maravillas de la Alhambra.

“Y así nacieron estos apuntes de mis sencillos goces, que solo deben su interés e importancia a la naturaleza de estos lugares. Estoy pisando una tierra encantada y me encuentro rodeado de románticos recuerdos”

Washington Irving. ‘Importantes negociaciones. El autor hereda el trono de Boabdil’; ‘Cuentos de la Alhambra’.

Estatua conmemorativa de Irving.
Estatua conmemorativa de Irving. Foto: Patronato de la Alhambra

Para facilitar la ambientación durante su lectura, la edición del libro escogido para este artículo contiene numerosos grabados a color de autores contemporáneos de Washington Irving y que muestran tal cual el estado y habitaje de la Alhambra, con sus gentes de condición humilde. Este libro lo adquirí en mi primera visita a Granada, en el año 2000, en la librería de la propia Alhambra, junto con otros dos títulos antes mencionados, ‘Crónicas Moriscas’ y ‘Crónica de la conquista de Granada’, libros que guardo con mucho celo.

En las leyendas otorga orígenes mágicos a la Alhambra, siendo también el escenario de encantamientos, romances y batallas. No es Granada la única localización, también viajaremos a Córdoba, Sevilla, etc…

Irving ha sido nombrado oficialmente, tal como él se describió, “Hijo de la Alhambra”, y en el 150 aniversario de su muerte, en 2009, se instaló una estatua en su honor en la entrada de la Alhambra, obra del escultor Julio López Hernández. El escritor fue enterrado en el cementerio de Sleepy Hollow, de Tarrytown, Nueva York, precisamente en la misma villa en que se inspiró para su escalofriante y famosísimo relato.

En su país está considerado un clásico de la literatura y no está de más que en España se le reconozca como embajador de la cultura y arte hispanos. El Patronato de la Alhambra dedica, desde hace muchos años, a que ese reconocimiento llegue lo más lejos posible.

Para finalizar, un video de una canción que, aunque no suene muy romántica, tiene mucho que ver con el tema. Se trata de ‘Llorando por Granada’, del grupo español Los Puntos. Esta canción se grabó en 1970, y de pequeño la escuchaba en vinilo continuamente. Habla de la leyenda atribuida a Boabdil el Chico, último rey moro de Granada, quien, supuestamente, lloró ante la pérdida de su reino, y su madre Aixa le dijo: “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”. Comparto con todos vosotros estas leyendas repletas de tesoros, espíritus, encantamientos, batallas, romances y maravillas históricas.


BIBLIOGRAFÍA

‘Cuentos de la Alhambra’, Washington Irving.

Miguel Sánchez Editor, Granada. Edición de 1991.

Traducción: Ricardo Villa-Real.

352 páginas. ISBN: 84-7169-017-9


‘De Nueva York a Granada. Cuentos y Leyendas’. Washington Irving.

Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2003.

Edición y traducción de Juan Antonio Muñoz Santamaría.

256 páginas. ISBN: 84-95642-19-0

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