El miedo a leer ‘Don Quijote de la Mancha’

Después de tantos años esperando a leer ‘El Quijote’, resulta que el miedo que me bloqueaba era infundado. Infundado, quizá, por la fama y el renombre del título más famoso del ingenio del siglo de Oro español.

Y no es que sea para menos, qué va. Lo mismo resultó en su día ‘La Celestina’ o ‘El Lazarillo de Tormes’, cuando los leí en el instituto. ‘El Quijote’ también, pero no completo, solo algunos capítulos que se analizaron profundamente para comprender el arte literario de Cervantes.

-No le sacarán del borrador de su locura cuantos médicos y buenos escribanos tiene el mundo: él es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos.

El Quijote II, cap. XVIII. Miguel de Cervantes.

¿Y qué es lo que he encontrado en ‘Don Quijote de la Mancha’ para haber perdido ese respeto que me intimidaba? De todo. Lo puedo resumir en pocas líneas. Riqueza de vocabulario en la multitud de sinónimos y vocablos empleados; ingenio y fantasía para narrar con destreza hechos sencillos como más complejos; variedad de historias que van desde pequeñas narraciones ajenas a la historia, como poesía en forma de sonetos; el uso continuo de referencias a la literatura clásica griega, a los libros de caballerías y otras obras literarias de su propia época; la utilización de géneros como la comedia -digno de llamarlo así, por las divertidas escenas- o los romances “de enredo”; entremeses; las aventuras épicas de soldados y grandes viajes; datos históricos; refranes y cultura popular; juegos de palabras; sabiduría… y una agilidad inigualable para manejar la lengua.

don quijote-sancho-cervantes


Pero lo que más puede llegar al lector es el carácter de sus protagonistas, los cuales, moldeados por su autor, resultan de una credibilidad y viveza que pocas veces encontramos en un libro. Por no hablar de la inmensa cantidad de personajes que pasan por las vidas de Alonso Quijano el Bueno y Sancho Panza.

Por estas razones recomiendo a todo el que tenga interés en su lectura que siga adelante. Detrás de la coraza de su fama, ‘El Quijote’, lejos de lo que pueda parecer, no es exclusivo para eruditos, ni entendidos, ni sabios, maestros, cultos… cualquiera puede acceder a su comprensión, sobre todo si echa mano de una edición anotada como la que yo he leído. Una pequeña ayuda nunca viene mal.

Alonso Quijano, un hombre maduro de La Mancha, aficionado a los libros de caballerías, repletos de grandes y fantasiosas gestas, monstruos, doncellas y hazañas imposibles, pierde la razón hasta el punto de creerse caballero andante y decide partir en busca de aventuras y “desfacer entuertos”. Se inventa una bella enamorada, la sin par Dulcinea del Toboso; se cambia el nombre por Don Quijote de la Mancha y busca a un escudero, su vecino Sancho Panza, un hombre sencillo pero de gran honor y simpatía. Si bien Don Quijote hace sufrir a Sancho con los líos en los que se mete por ver gigantes y villanos donde no los hay, así Sancho trae a Don Quijote de cabeza con sus retahílas de refranes o actuando como su conciencia.

-¡Oh, maldito seas de Dios, Sancho! -dijo a esta sazón Don Quijote-. ¡Sesenta mil satanases te lleven a ti y a tus refranes! Una hora ha que los estás ensartando y dándome con cada uno tragos de tormento. Yo te aseguro que estos refranes te han de llevar un día a la horca; por ellos te han de quitar el gobierno tus vasallos, o ha de haber entre ellos comunidades. Dime, ¿dónde los hallas, ignorante, o cómo los aplicas, mentecato, que para decir yo uno y aplicarle bien, sudo y trabajo como si cavase?

Don Quijote de la Mancha II, capítulo XLIII. Miguel de Cervantes

Ninguno de los dos se imagina las aventuras y desgracias que les acontecerán en su camino, volviendo a sus hogares en varias ocasiones para volver a salir de ronda por los parajes manchegos y llegando incluso al nordeste de la península. La historia consta de dos partes: una publicada en 1605 y la otra en 1615. Hubo en esos años una publicación no escrita por Cervantes que pretendía ser la segunda parte, cuyo autor se hizo llamar Alonso de Avellaneda, pero Cervantes se puso rápidamente manos a la obra para acabar la suya, pues estaba en proceso de finalizarla. Aún así el falso Quijote salió de las imprentas y Cervantes lo criticó en su obra.

cervantes quijote dore grabado


Durante la historia unos misteriosos “encantamentos” perseguirán a Don Quijote para hacerle la vida de caballero andante imposible, sufrirá reveses y palizas, reconciliará y resolverá amoríos ajenos, llevará a cabo luchas y ajustes de cuentas. Valeroso, ingenioso y cabezota se mantendrá en su mundo de ilusiones caballerescas arrastrando a Sancho Panza a ser cómplice de sus locuras, matarlo de hambre, castigarlo por su sinceridad, convertirlo en gobernador de “ínsulas”… con gran sentido del humor, esta obra es un buen ejemplo del genio español, como he dicho antes.

Así que, si miedo y sin prejuicios, ya va siendo hora de que vosotros también abráis un ejemplar por la primera página para conocer lo que sucedió, contado por el moro Cide Hamete Benengeli -presunto y ficticio autor de la historia- hace cuatrocientos años “en un lugar de La Mancha”…

BIBLIOGRAFÍA

‘Don Quijote de la Mancha’ tomos I y II. Miguel de Cervantes

Ediciones Cátedra. Colección Letras Hispánicas 100 y 101.

Páginas: 688 (Tomo I); 648 (Tomo II)

Trigésimoquinta edición, 2016. Edición de John Jay Allen.

Ilustraciones de G. Roux.

ISBN: 978-84-376-2214-9/ 2215-8

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