Microrrelato #16

“Su obsesión de juventud: el tiempo perdido en vanalidades que no le permitía vivir aquello que le hacía feliz por momentos. ¿Qué podía hacer si amaba también caer en la tentación de lo superficial? Y alguien le dijo: ‘Reparte el tiempo entre lo que crees verdaderamente importante y entre lo absurdo y ocioso’. Así, de este modo, consiguió el equilibrio que le permitió un poco más de felicidad y algo menos de remordimiento. Un día encontró a su consejero: ‘¿Cómo te ha ido, encontraste lo que buscabas?’, ‘Absolutamente’, le contestó alejándose con su bastón y encorvado pero sonriendo como un niño”.

22 diciembre, 2016

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