‘Samurai Jack’ regresa para su esperado final

Esta es la segunda obra de animación sobre la que hablo, algo nada habitual en el blog al salirse de su cometido e, incluso, de su estilo. Pero en esta ocasión la obra que voy a tratar se sale de lo común o, al menos, para mí supera a muchas otras por su forma y contenido. ‘Samurai Jack’ inauguró el siglo XXI con un estilo al que me gusta llamar “minimalista” o “simplista”. Su creador, Genndy Tartakovsky, no será muy conocido por su nombre, pero si hablamos de ‘El laboratorio de Dexter’ o ‘Star Wars: las guerras Clon’ el asunto se torna más interesante. ¿Qué tiene ‘Samurai Jack’ que lo hace tan especial?

No me gustan los dibujos digamos “deformados”, esos que se alejan de lo real aunque conserven ciertas formas. Casi podría declararme enemigo. Me considero heredero de la animación de los 70 y los 80, donde, por muy caricaturesca que se representara la realidad, nunca, por lo general, se distorsionaba. Me refiero a series como ‘Scooby Doo’, ‘Mis queridos monstruos’, el anime japonés… Pero a finales de los 90 surgió una corriente que lo cambió todo y desde entonces, la animación se desvaneció en lo surrealista y la rotura de ciertas normas inviolables hasta el momento. ‘Historias corrientes’, ‘Las Supernenas’, ‘Johnny Bravo’, ‘Gumball’… pero en el 2001 ‘Samurai Jack’ sorprendía con esa mezcla de sobriedad y arte, a caballo entre la caricatura más absurda y el realismo más fiel que la ha convertido en un referente y lanza a su creador a otra dimensión artística que lo ha hecho superarse.

No es solo el dibujo de ‘SJ’, sino su guión y las fuentes de las que se ha nutrido para mostrarnos una historia sencilla pero llena de matices. La música que acompaña a las escenas ayuda a calificar esta serie de animación como un producto no solo comercial. El primer hilo conductor de la serie es el origen del mal, asistiendo a un despliegue de fantasía y mitos orientales para desarrollar el personaje de Aku, la esencia del mal surgido de la negrura del universo. Aku llega a la Tierra en la época donde los samuráis tienen su apogeo, y un joven príncipe japonés se opone a él con una espada mágica. Pero justo en el último instante, Aku abre un portal que los transporta al futuro como último recurso para que esa espada desaparezca, al ser susceptible a ella. El joven samurái adopta el nombre de Jack y lucha por destruir el mal de Aku en ese futuro lejano dominado por máquinas, robots, alienígenas y tecnología desconocida.

Uno de los momentos más emblemáticos y sorprendentes de la serie, la lucha con un guerrero Shinobi.


El contraste entre ciencia ficción, mitología y filosofía zen es evidente. Jack empleará técnicas de concentración, meditación, filosofía y artes marciales para desenvolverse en ese mundo hostil y dominado por Aku, que ha conseguido que parte de la belleza y naturaleza de la Tierra se destruyera con su influencia.

A partir de este punto y durante 62 capítulos, Jack tendrá varios enfrentamientos directos con Aku, experiencias increíbles, sobrenaturales, que le harán plantearse su lucha, su identidad y persistencia. La serie se desenvuelve con métodos cinematográficos, coreografías de artes marciales, juegos de colores, influencias de todo lo acumulado en la historia de la animación y el cine de acción real. Asistimos a un espectáculo de variedad temática con homenajes a otras obras de otros ámbitos, como películas de cine negro, manga japonés… esto es precisamente lo que hace especial a ‘SJ’: su originalidad en el aspecto de mostrar la visión de Tartakovsky, creador y director de la serie.


Sin embargo, la serie fue cancelada y dejó de emitirse a través de Cartoon Network. Hay que decir también que la obra no es infantil ni juvenil, simplemente adulta, no por la violencia -que carece de ella, pues para evitar censura todos los seres a los que Jack se enfrenta y destruye son robots y máquinas, jamás habrá una gota de sangre humana o alienígena-, sino por la temática, como ya he explicado anteriormente.

Intro en español de los episodios originales 2001-2004


Finalmente, este año de 2007, después de 13 años de espera, hemos asistido al final tan esperado por los fans de la serie, con una última entrega de 10 capítulos donde todo se resuelve para poder cerrar la historia como debió hacerse en su momento. Se nota una mejoría en cuanto a calidad pero conserva la misma esencia de la primera vez -ya era buena en su estreno-. Lo único que ha cambiado es que en esta ocasión sí hay sangre y el protagonista deberá enfrentarse a la realidad que tanto ha temido: matar seres humanos para poder sobrevivir. La última temporada arranca 50 años después del último encuentro con Aku. Jack no ha envejecido por algún motivo relacionado con el viaje temporal y se debe enfrentar a 7 hermanas criadas para acabar con él, hijas de una adoradora fanática de Aku. Estos capítulos están a la altura de todos los anteriores. El tiempo transcurrido ha servido para que Tartakovsky elabore un guión definitivo para finalizar la historia de la mejor forma que ha podido. Aunque confieso que hay algún pequeño matiz forzado, eso no quita calidad a la serie.

Los puntos fuertes, pues, que tiene ‘Samurai Jack’, será el sabor preferentemente japonés con su homenaje a las películas de samuráis en los combates de artes marciales presentes en toda la obra; así como el ambiente futurista de la Tierra que nos retrotrae a esos mundos imposibles que por primera vez se vio en la historia del cómic en la década de los 60 con ‘Valerian’, la obra francesa de ciencia ficción que inspiró otra gran franquicia del cine que ha ensombrecido el origen de estos cómics adelantados a su tiempo, creada por Pierre Christin y Jean-Claude Mézières. Por cierto, que la adaptación al cine de manos de Luc Besson (‘El quinto elemento’, ‘Lucy’) no parece estar importantdo a la industria, dada la nula publicidad recibida para su estreno en España.

Reconozco que me ha sabido a poco. Es una pena que una serie tan especial, además, no haya hecho tanta mella en España. Algo se habló hace un tiempo de producir una película a imagen real, pero finalmente el proyecto se canceló. Creo que no soy el único que quiere más dosis de Jack, ¿me equivoco?

Pero dejando este hecho a un lado, podemos comprobar con ‘Samurai Jack’ que no es una simple serie de animación. Es un producto artístico como nunca se ha realizado.

Intro de la temporada final 2017

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