‘Los mil y un fantasmas’ de Alejandro Dumas. Relatos sobrenaturales.

Poco se conoce la faceta del relato corto del clásico romántico como es Alejandro Dumas, autor de novelas folletinescas como ‘Los tres Mosqueteros’ o ‘El conde de Montecristo’. He conseguido esta edición de sus cuentos ‘Los mil y un fantasmas’, una recopilación de historias, algunas hiladas en el mismo argumento, de corte sobrenatural y fantástico que roza el terror y, sin duda, hará las delicias de los aficionados a las leyendas de horror decimonónicas.

Estando de cacería, Dumas se ve envuelto en hechos terribles derivados de una confesión de asesinato por parte de un ciudadano en el pueblo de Fontenay-aux-Roses. A partir de ahí se nos presentan, por capítulos, narraciones y experiencias de los diversos personajes entre los que Dumas entra en contacto. Al modo de ‘Las mil y una noches’, esta novela corta, plagada de leyendas, testimonios de horrores inexplicables, historias de amor, viajes exóticos y trascendentales, cuenta de primera mano, y de boca de sus asistentes, esas experiencias terribles que rozan lo imposible y lo verídico casi por igual.

A continuación, comento estas historias divididas en ciclos*. Esta división es personal a partir de la continuidad de los relatos.

CICLO DEL ASESINO ASUSTADO*:

La calle de Diane en Fontenay-aux-Roses; El callejón de los Sargentos; El atestado.

En 1831 Dumas acude a una partida de caza, donde, accidentalmente, mientras daba un paseo, se topa con los hechos del asesinato que abre el libro. Trabará amistad con el alcalde Ledru, y es en ese momento cuando lo invita a cenar a su casa, donde los comensales comienzan a relatar historias personales y fantásticas. El telón principal es la Revolución de 1789, lejos ya, pero muy presente en las vidas de los personajes y dejando huella en las costumbres liberales de los ciudadanos. Además, la guillotina es fundamental a la hora de encontrar motivos de horror en ‘Los mil y un fantasmas’: las cabezas cortadas son motivo de intensos debates entre los comensales de Ledru y el propio Dumas.

En estos tres relatos Dumas narra a detalle el motivo de terror del asesino y la razón de su confesión. Desde el principio los rasgos del Romanticismo más puro se hacen notables:

“La población que habita estas galerías subterráneas posee, lo mismo que su existencia, un carácter y una fisonomía aparte. Por vivir en la oscuridad, tiene un poco los instintos de los animales de la noche, que es silenciosa y feroz”.

La calle de Diane en Fontenay-aux-Roses. Alejandro Dumas.

No solo se explaya en el paisaje, algo típico de su corriente, como comprobamos. El ambiente fantasmal es otro recurso ideal que no deja de recorrer los párrafos, siempre acompañado, por supuesto, de los impíos sonidos espectrales, las estremecedoras reacciones humanas. El caso no será resuelto, en parte, pero es motivo de inspiración para lo que llega después.


Alejandro Dumas
Retrato de Alejandro Dumas

CICLO DE LA VISITA A LA CASA DEL ALCALDE LEDRU*

La casa de Scarron; La bofetada de Charlotte Corday; Solange; Albert.

Ledru será el anfitrión que da pie a las leyendas y viejas historias que contarán tanto él como algunos de sus invitados ante la atenta atención de Dumas, quien a su vez, conocerá a una dama de aspecto nebuloso pero que será su mejor compañía durante las horas de estancia en casa del alcalde.

“De lejos ya había visto que era rubia. Un rayo de sol, que pasaba entre el follaje de los tilos, jugaba sobre su pelo y le hacía una especie de aureola de oro. De cerca pude observar la finura de sus cabellos, que hubieran rivalizado con esos hilos de seda que las primeras brisas del otoño desprenden del manto de la Virgen; su cuello, tal vez un poco largo, encantadora exageración que casi siempre es una gracia si no una belleza, su cuello, redondeándose para ayudar a la cabeza a apoyarse en la mano derecha -cuyo codo se apoyaba en el respaldo de la silla mientras su brazo izquierdo colgaba a su lado-, con una rosa blanca en el extremo de sus dedos afilados. Cuervo curvado como el de un cisne, mano replegada, brazos colgando, todo tenía la misma blancura mate; se hubiera dicho un mármol de Paros, sin vetas en su superficie, sin pulso por dentro; la rosa, que comenzaba a marchitarse, estaba más coloreada y más viva que la mano que la sostenía”.

La casa de Scarron. Alejandro Dumas.

Sin duda un ejemplo de la belleza tipo de la mujer en el Romanticismo, un ser supremo y sobrenatural descrito con pasión y delicadeza donde Dumas exclama su sensación interior al contemplarla. Como no podía ser menos, la mención a la Virgen es otro rasgo indiscutible romántico, donde las tradiciones religiosas, mal que bien, están constantemente presentes; en este caso, la comparación divina es incuestionable. Por otra parte, los términos de la naturaleza encajan el cuadro atribuyendo las sensaciones de Dumas al orage otoñal, digno de las más auténticas pasiones interiores.

Ledru continúa las discusiones con el médico y el sargento acerca de los sentimientos de las cabezas cortadas, lo que da pie a la historia de la hermosa Solange en su juventud, allá por los días en que Luis XVI y María Antonieta son guillotinados y la vil cuchilla la sentencia de cientos de personas que cada semana perdían su cabeza por la Revolución.

Como he dicho anteriormente, el tema de la guillotina conduce rabiosamente los primeros capítulos, así como el de ‘Las tumbas de Saint-Denis’, dedicado ampliamente a las leyendas de los saqueos de las tumbas de los antiguos monarcas franceses.


CICLO DE LOS VIAJES*

Los siguientes relatos se encuentra ya desconectados de la reunión de Dumas en Fontenay-aux-Roses (excepto los capítulos del castillo de Brankovan, narrados por un personaje femenino no aclarado) y son fruto de sus numerosos viajes por diferentes países, actividad a la que el autor profesaba dedicación. Están narrados en primera persona, pero no todos los narradores son Dumas.

Las tumbas de Saint-Denis.

Tras la expoliación y destrucción de muchas de las tumbas de los reyes franceses, “quince siglos perdidos”, se dice, un obrero comete el error de abofetear e insultar el cadáver, de buen aspecto aún, de Enrique IV, por lo que es marginado al considerarlo objeto de posibles maldiciones. Poco a poco, el obrero, será perseguido por terribles y siniestras visiones de siglos pasados.

Esta narración es uno de los mejores ejemplos de romanticismo gótico y recuerda (aunque es anterior) a las leyendas más medievales y siniestras de Bécquer, como ‘El Miserere’.

El brazalete de cabellos.

De una bella y trágica historia de amor se extrae este relato de increíble poder sentimental como terrorífico. De cómo la unión y el amor entre dos personas puede traspasar el umbral de la lógica, de las leyes conocidas. O quizá se trate de algo más normal de lo que imaginamos, solo que nuestros ojos y nuestra percepción no está preparada para entenderlo y percibirlo. En un viaje para recuperar su salud, una joven abandona por un tiempo a su enamorado, quien la espera en su casa. Durante el trayecto, la muchacha percibe el acoso de una sombra misteriosa que aparece y desaparece a poco que ella o sus acompañantes intentan descubrir. Tiempo después, el misterio quedará resuelto cuando la joven reciba una carta portadora de terribles noticias que explicarán las sensaciones del viaje.

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Castillo de Bran

LOS PRÍNCIPES DE BRANKOVAN*. Los montes Cárpatos; El castillo de Brankovan; Los dos hermanos; El monasterio de Hango.

Este ciclo de cuatro relatos habla de una princesa polaca que debe abandonar el castillo de su padre protegiéndose así de la guerra contra Rusia, para lo cual debe adentrarse en los Cárpatos con destino a un monasterio en el que protegerá su vida, pero pronto se verá presa por un príncipe moldavo, Gregoriska, y su hermano Kostaki, quien la conducirá, en calidad de objeto de amor, al castillo familiar del que es amo, el castillo de Brankovan.

Una vez allí conocerá los honores familiares y la historia de los príncipes, hermanastros y enfrentados por un rencor latente en Kostaki. Notable ejemplo de relato romántico con todos los ingredientes posibles: el héroe y el villano, la dama angelical, una historia medieval, el entorno natural, las leyendas horribles, los presentimientos, maldiciones, sacrificios, castillos, monasterios, alusiones sagradas… nada falta en esta intensa historia.

“Entonces se apoderó de mí una extraña sensación. Era un terror estremecedor que recorría por todo mi cuerpo y lo helaba; luego, con aquel terror, algo así como un sueño invencible que abotargaba mis sentidos; mi pecho se sintió oprimido, mis ojos se velaron. Extendí los brazos, y fui a caer andando hacia atrás sobre mi pecho.

Sin embargo, mis sentidos no habían desaparecido hasta el punto de no poder oír que a mi puerta se acercaban unos pasos; luego me pareció que mi puerta se abría; luego ya no vi ni oí nada.

Solo sentí un vivo dolor en el cuello.”

El monasterio de Hango. Alejandro Dumas.

El final del cuento enlaza con la reunión en casa de Ledru, aunque solo en dos frases. Nada da a entender quién relata la historia de los allí presentes, solo que es una mujer, pero por descarte, la única es la sensible dama de Dumas, Alliette.

Historia de un muerto contada por él mismo.

De nuevo otro relato sobrenatural iniciado con el recurso de la reunión nocturna de tres amigos, uno de los cuales comienza un relato que sorprenderá a los otros dos. Aunque el final no es el esperado por el lector. Nuevamente encontramos ingredientes típicos de esta corriente: el enamoramiento espontáneo, la dama que sufre, los hechos sobrenaturales e inexplicables, la tormenta, el diablo y sus pactos…

Las cacerías del conde de Foix.

Por muy sorprendente que parezca esta historia no me ha resultado demasiado interesante, solo una más, que no mala, por supuesto. Cuenta una cacería donde ocurren extraños hechos con una jabalina que intentan cazar el conde de Foix y sus allegados, cuando comienzan a relatar otras historias fantásticas. Como era de esperar, el final no es muy esperanzador. Pero es otra prueba más de la maestría de Dumas para contar leyendas rodeadas de magia y horror con la naturaleza de protagonista.

Historia maravillosa de don Bernardo de Zúñiga.

Le ha llegado la hora a una leyenda española. Leyenda bien podría denominarse, enmarcada en los parajes extremeños, en el llamado castillo de Béjar y el convento de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. El caballero de Alcántara y señor del castillo, Bernardo de Zúñiga, regresa en enero de 1492 portando las noticias de la toma de Granada por los reinos cristianos. Allí vuelve a ver a la niña que dejó hace diez años, sobrina de su padre, Ana de Niebla, convertida en una religiosa radiante y hermosa. Se enamorará por completo de ella y trazará planes para los dos. Pero la mala fortuna hará lo posible, o no, para mantenerlos separados. Al menos en vida.

Historia asaltada por profundas enajenaciones amorosas, tétricos escenarios, fantasmales apariciones, símbolos religiosos del mejor romanticismo, y una época legendaria, la de los moros en España:

“Luego se levantó la luna, uno de sus rayos pasó a través de una ventana y lanzó su luz macilenta en la iglesia.

Todos los ruidos de vida se apagaban paulatinamente fuera y dentro; hacia las once cesaron las últimas preces alrededor de la muerta, y todo dejó paso a ese silencio religioso peculiar de las iglesias, de los claustros y de los cementerios.

El grito monótono y regular de una lechuza, posada con toda probabilidad en un árbol cercano a la iglesia, continuó sonando con su triste periodicidad.”

Historia maravillosa de don Bernardo de Zúñiga. Alejandro Dumas.

Sin duda un claro ejemplo de romanticismo piadoso al estilo futuro de Gustavo Adolfo Bécquer, cercano a él, más que el cuento de los hermanos príncipes de Brankovan. En la historia de Bernardo de Zúñiga envuelve un velo fantasmagórico que rodea, tal como a la religiosa protagonista, de un halo de religiosidad y amor, que por el contrario en la de Brankovan se teñía más de horror, oscuridad, aunque las dos podrían encajar en un mismo estilo. Son, en mi opinión, las más profundamente románticas del libro.

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Goya. De ‘Los desastres de la guerra’

Los dos estudiantes de Bolonia.

Para terminar, otro relato, con menos artificios narrativos, más sencillo, sobre dos amigos estudiantes en Bolonia que juran ser hermanos y cuñados cuando la hermana de uno de ellos conozca al otro y se prometan. Gaetano, romano, viaja a su ciudad por la enfermedad de su padre, pero Beppo cree ver el espectro de su amado amigo una noche, y parte en su búsqueda inmediata en un viaje de varios días. Aquí está presente también la religión, a la que se acogen los personajes y se excusan de ciertos atrevimientos que podrían parecer sacrílegos a no ser que su amistad los salve. Finalmente el argumento se resolverá con el encuentro de Beppo y Betinna, hermana de Gaetano, y una curiosa venganza a unos bandidos desalmados.


Como curiosidad, a medida que avanzan los relatos del libro, podemos comprobar que empiezan siendo macabros y tétricos, hasta violentos, hasta convertirse en historias más románticas, suaves, apasionadas, religiosas. El tono de cada historia se va revelando en un recorrido particular, como si Dumas hubiera planeado esta distribución concreta.

Nada volvemos a saber de la reunión del autor en la casa de Ledru, así tal cual nos son narradas las siguientes historias, como añadidas posteriormente. Dejemos a la imaginación cómo llegaría al alba la reunión en casa del alcalde y si algún extraño suceso les ocurría a los invitados.

He devorado este libro en menos de una semana; así ha sido la fascinación que ha despertado en mí. No podría decir lo mismo de la edición, cuya portada no me parece nada favorecedora -increíble, Edaf suele hacer buenísimas ediciones- y añado los numerosos errores tipográficos del texto, con palabras separadas, omisión de signos de interrogación y otros.

No obstante, la magnífica traducción de Mauro Armiño hace olvidar la parte pobre de la edición. Armiño, nacido en 1944, es crítico, escritor, periodista y traductor, nacido en el País Vasco. Se ha especializado en literatura francesa, traduciendo autores como Julio Verne, Balzac, Rimbaud, Dumas, entre numerosos autores de esta y otras nacionalidades.


BIBLIOGRAFÍA

‘Los mil y un fantasmas’, de Alejandro Dumas. Edición de Mauro Armiño, Editorial Edaf, 2003. Biblioteca H. P. Lovecraft.

Prólogo y Traducción: Mauro Armiño

272 páginas.

ISBN: 84-414-1338-X

milyunfantasmas

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